Me pierdo en mis pensamientos…

…me atrapan, se enmarañan llegando a formar como un ovillo de lana donde no encuentro el principio ni el fin.

Respiro para volver a mí y me doy cuenta de que mi corazón está acelerado.

Busco respuestas, sé que las tengo, ¿Dónde estáis?

Tengo la certeza de que esto tiene que ser mucho más sencillo.

Cuando observo mis pensamientos me doy cuenta que nunca estoy en este momento, o retrocedo a un evento pasado o pongo el foco en lo que “creo” está por llegar. Y digo creo porque nunca las cosas que pertenecen al futuro se dan como yo las pienso.

¿Qué hay entonces en este instante presente en el que me encuentro?

Vuelvo a respirar, conecto conmigo y pongo la atención en lo que me rodea.

Lo primero que oigo es el movimiento inquieto de mi perrita, es la hora de salir a la calle. “En este momento no Bimba, esto que escribo es de suma importancia para mí”.

Hace viento, observo las palmeras, van y vienen con serenidad, son altísimas, parece que se van a partir pero siempre vuelven a su centro.

Respiro.

Oigo el sonido que efectúan los coches al pasar, sus velocidades son diferentes, también lo serán sus conductores. Probablemente se dirigen a sitios diferentes a efectuar acciones distintas, todos con un mismo fin, vivir, ¿o sobrevivir?

Me he desconectado de mí, o más bien me he conectado y he atendido a mis pensamientos. Al hacerlo noto que mi corazón sigue palpitando más rápido de lo habitual.

Atiendo a mi respiración.

Me fijo en mi letra, ilegible para otros, alocada, como yo…es debido al ritmo rápido de mi escritura.

Piso el freno y pongo la atención en el movimiento de mi mano, en cada letra, observo como se van uniendo al efectuar el recorrido por donde yo misma las voy guiando. Vuelvo a observar lo escrito, ahora las palabras son claras, redondas, armoniosas, trasmiten serenidad.

Así quiero que sea mi vida, pausada, tranquila, con sentido.

Me doy cuenta que el ritmo que yo quiero que tenga mi vida está en mi mano.

Entonces…¿Qué me lo impide? La falta de consciencia de que, en ocasiones, permito que mis pensamientos me atrapen impidiendome ser y estar en el unico lugar donde la existencia se está dando.

¿Qué voy a hacer a partir de este momento? Respirar, prestar atención a lo que me rodea y cuidar a mi entorno, atenderme a mi misma, seguir viviendo… pero no en mi mente sino EN ESTE INSTANTE, AQUI, AHORA.

Nos pasamos la vida haciéndonos preguntas. Dedicamos parte de nuestro tiempo a explorar en  lugares recónditos de nuestro ser con el ansia de encontrar las respuestas y,  mientras estamos inmersos en esa búsqueda, en ese mismo momento de espacio y tiempo, las respuestas pasan por delante y se nos escapan sin darnos cuenta. Tienen un mismo denominador común: LA VIDA MISMA.

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