El aroma, color y poso del café

Todas las experiencias vividas son como el café, tienen aroma, color y dejan huella.

Algunas son agradables, otras no tanto. En este caso te invito a que te centres en recordar alguna experiencia que consideres ha impactado positivamente en tu vida y te la traigas a este momento presente. ¿Qué tal ese viaje especial que realizaste hace años y que, a dia de hoy, sigues recordando con agrado?

¿Qué imagenes vienen a tu memoria? ¿Qué colores percibes? Mira lo que ves. Ahora centrate en los sonidos del entorno y escucha lo que escuchas, pueden ser sonidos cercanos u otros casi imperceptibles. ¿A que huele el lugar? ¿Hace frio, calor, viento, llueve, nieva…? Ahora conecta con las sensaciones que te trasmite tu cuerpo. ¿Lo tienes? Quedate ahí, disfruta de este instante. Permanece todo el tiempo que desees.

¿Como te sientes al revivir con intensidad un recuerdo agradable?

Veo en tu rostro una leve sonrisa, percibo paz, tranquilidad, alegría. ¿Es así?

Ancla la sensación tocando alguna parte de tu cuerpo, la muñeca, el brazo, tu pecho, el corazón… y guardala contigo para siempre.

Cuando las cosas se pongan cuesta arriba y necesites volver a ese lugar especial recurre a tu anclaje, recuerda aquel momento y lo que te hizo sentir.

Y es que al igual que te tomas un café, una infusión, un refresco o una cerveza y repites porque te gusta, también puedes repetir esas sensaciones que te hacen sentir bien siempre que lo desees.

Te sugiero que, a partir de ahora, vivas con intensidad cada momento agradable que te regale la vida, cuantos más recursos tengas en el baúl de los recuerdos mayor bienestar percibirás.

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